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Sobadoras de anchoa. Historias de mujeres de Santoña


La historia de Santoña se escribe con la llegada de las primeras familias italianas a la Villa Marinera allá por 1880. Los Oliveri, Sanfilippo, Cusimano, Vella, Brambilla, Cefalú, Giannitrapani, Maccione, Tarantino… todos ellos de amplia tradición salazonera, decidieron asentarse en Santoña para trabajar en la pesca del bocarte y elaboración de anchoa para abastecer al mercado italiano.

Junto con la llegada de otros especialistas como toneleros y barrileros erigieron la industria de la elaboración de la anchoa en el Norte de España, que acabó convirtiéndose en nuestra principal actividad pesquera e industrial.

Muchos de aquellos pioneros salazoneros sicilianos enviados por sus fábricas desde Italia, decidieron quedarse definitivamente en Santoña trayéndose a sus familias, y algunos casándose con santoñesas, formando parte del entramado social y económico de Santoña. Su misión consistía en contratar la pesca o pagar al pescador para que capturara bocarte, en alquilar un almacén  donde salazonar, y en emplear a las mujeres de los pescadores para realizar el trabajo.

Es en este último punto donde queremos detener el tiempo de la historia, para rendir un homenaje a la figura de la mujer en la industria de la pesca, y en concreto, a la sobadora de anchoa. Para ello vamos a publicar un libro que cuente las historias de diferentes mujeres santoñesas que han dedicado parte de sus vidas a la industria de la elaboración de la anchoa.

Desde Santoñismo producimos y editamos el libro “Sobadoras de anchoa. Historias de mujeres de Santoña“, editado por Libros.com

Somos muy conscientes de nuestra propia historia marinera, de nuestros vínculos emocionales a una mar que ha sido, lo es y será el eje de la vida social, industrial y económica de Santoña. La industria conservera en Santoña es el sustento de muchas familias de nuestro pueblo, de generación en generación. Hombres que salen a la Mar y mujeres que trabajan para conseguir uno de nuestros bienes gastronómicos mejor considerados: la anchoa del cantábrico.

Son esas mujeres que llevan más de 100 años elaborando de forma artesanal la anchoa, a quienes queremos  rendir un sincero homenaje con la publicación de este libro. Abuelas, madres, hermanas, hijas… generaciones y vidas enteras dedicadas a un trabajo artesanal, delicado y duro que se esconde detrás de cada octavillo de anchoas del cantábrico.

Sobadoras de anchoa

Fotografía cedida por Grupo Consorcio

 

A través del libro, presentamos la historia de diferentes mujeres de Santoña que a lo largo de su vida han trabajado o trabajan en las diferentes conserveras de anchoa que operan en nuestro pueblo. Un cuidado libro fotográfico que incluye historias personales, vivencias, recuerdos, sufrimiento y sobre todo el sentir de todas las mujeres santoñesas que en algún momento de sus vidas han dedicado parte de esta a la industria de la elaboración de la anchoa del cantábrico.

Y para ello, contamos con el apoyo de las conserveras de Santoña, empresas de la Villa Marinera, administraciones públicas y, sobre todo, de los santoñeses y santoñesas que con vuestro granito de arena haréis posible la publicación de este libro y el homenaje merecido a nuestras mujeres sobadoras de anchoa.

 

La mayoría de la gente no conoce el trabajo que lleva hacer unas latas. Lleva muchísimo trabajo y no se sabe.

Aquí trabajaba mi madre y yo empecé en la fábrica por ella. Entraron primero mis dos hermanas que son mayores que yo. Luego entré yo. Luego mi madre ya se jubiló. Y aquí han trabajo mis hijos también. Por mi parte son tres generaciones: mi madre, yo y mis hijos. Además mi marido ha sido muchos años marinero. Yo he vivido la anchoa desde pequeña.

Nati Torres, sobadora de anchoa.